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Los dedos de una mano me molestan,
por dentro las hormigas se han comido
el tuétano y la ausencia de lo blanco
pincha, clava, perfora hasta la piel.
Siento este dolorcillo en los huesos
como una llamada de auxilio
pidiendo más oxígeno, más agua,
más helechos, más río que llevar
a la mar que será piedra de cielo.
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Hace 3 días