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La inmortalidad en el horizonte,
en la cima la esencia de esa flor
con que te engaña el ser mutado en roca.
Subir con ella fue vivir
aunque te pese
y caer
y levantarse
y ascender
y arrastarse
y caer
y en cada intento
la piedra se desprende de palabras
y al final,
sin vano equipaje,
te abrazas al silencio
en un sueño vacío,
inmortal.
.
2 comentarios:
Supremo, Jesús, de los mejores que he leído tuyos. Me encantó. Muy muy bueno. Filosófico como ya es en tí habitual.
Genial. mítico.
Besos
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