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No duerme, preso
en la lectura de un cielo mudo.
En sus manos un grano de arena.
Y es el único objeto del afán de sus noches.
Contempla su imperfecto perfil de estrella.
Acaricia, hasta herirse, sus aristas.
Chupa la sal que lo hace vivo.
Escucha su inaudible caer entre las piedras.
Ninguna flor le evoca su perfume.
El poeta no duerme. Con los cinco sentidos
sueña en su desierto una música
que desvele el oscuro orígen
de su grano de arena.
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4 comentarios:
Es un gran poema, Jesús, tal vez su grano de arena es el recuerdo de aquella película inolvidable, que antes de serlo pasó por sus manos y su mente... Como siempre es una delicia leerte. Besos.
No duerme preso en la lectura de un
cielo mudo "esperando la lectura de
un verso que aún no ha escrito".
Bellos poemas contiene tu blog
Jesús Aparicio González. Gracias
te recuerdo,
un Abrazo
Ángel-Isidro.
http://elblogdeunpoeta.blogspot.com/
Gran aliteración en la última estrofa!
Un abrazo, Jesús!
Un poema esencial, profundísimo en su sencillez. "el poeta no duerme"...
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