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Un caracol en el centro del bosque
sobre una piedra plana y gris
lento y silencioso, en la noche,
da vueltas al dibujo
que sus babas pretenden encender
para dar vida
a esos imaginados ojos
que intuye le observan.
Nada conoce ni adivina
pero su andar errático
deja señales.
Un garabato teje
su pensamiento
en Dios.
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2 comentarios:
n buen motivo para creer... Muy bueno, Jesús.
Cada ser vivo, es un enigmático mundo que a su modo, nos escribe un poema.
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