sábado, 9 de julio de 2011

JULIO EN EL MONASTERIO

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Cargada con sus frutos
las ramas del ciruelo se acuestan
sobre la tierra y la fecundan.

Baja también el cielo ardiendo
buscando los pájaros del jardín.

La ciruela en el pico
todos ellos
se sueñan inmortales y lo cantan.


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4 comentarios:

Julie dijo...

Julio en el Monasterio, es el paraíso... con tu poesía. Precioso. Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

La naturaleza siempre latiendo en tus poemas, recupera belleza.

Saludos.

María Blázquez dijo...

Hermosa imagen que a mí, personalmente, me lleva al calor de un patio en verano.

Un abrazo.

Jesús Aparicio González dijo...

Gracias María y saludos, también con tu hermoso poema que veo en tu blog. Me da problemas el bloger y no creo que te haya llegado mi comentario.
Espero que el verano vaya maravillosamente por allí.

Un beso

Jesús