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Ni la nube más baja.
Ni el polvo del camino.
Ni el abrazo del musgo.
Ni la brisa en su huída.
Ni la lluvia que ronda.
Ni del humus su sueño.
Dejo la luz crecer.
Ceniza, cuanto vimos.
No me quedo con nada.
Todo corazón
se pudriría
luchando por volar
entre mis ramas.
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2 comentarios:
No te quedas con nada, Jesús... Yo me quedo con tu poesía... Siempre filosófica. Este es uno de los poemas más oscuros que te he leído, hay que leerlo varias veces y cuanto más lo lees más te gusta. Felicitaciones, como siempre, amigo.
Sí, hermético y tono pesimista, y muy muy hermoso.
Mi felicitación también.
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