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Cómo me pesa
no haberte dado
en su momento
un buen bocado,
marchita y flácida
junto a mi mano
cuando eres pan
de los gusanos.
Te presentaste
-salud del hombre-
mirada y sueño
de tus colores,
apego a piel
que nos socorre,
gozo del diente
que pulpa rompe.
¿Dónde tu luz
que maravilla?
¿tu carne dulce
hoy ya sin vida?
Tarde te busco,
tarde te quiero,
tarde te alcanzo,
tarde te muerdo.
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1 comentarios:
Maravilloso poema Jesús.
He entrado en tu blog a leer los últimos poemas publicados y son de un lirismo delicado. Veo la mano del poeta, del artesano eficaz puliendo las sílabas y las imágenes.
Me gustan mucho estos nuevos poemas.
Felicidades amigo.
Un abrazo
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