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Con los ojos de un niño que se adentra en el bosque
por primera vez, salto de la cama
y bajo a la ciudad ahita
de semáforos rojos, enrabietados cláxones
y una nube de gris melancolía
cegando los pulmones de mi sueño.
Nada me quita sin embargo
el cereal del gozo por cantar
a esa llama sin nombre que nos mira
al final del túnel.
Mi sagrado e inmortal tigre de juguete
me acompaña y defiende.
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7 comentarios:
Hermoso ver la vida con ojos de niño.
Besos
Amigo Jesús, tu poema: "con los ojos
de niño" en el recuerdo y la Ciudad llena de semáforos bocinas y otros
arrebatos, dos opuestos conceptos
forman una autentica metáfora.
Desperté de ser niño,
nunca despiertes. Miguel Hernández.
Un abrazo
Ángel-Isidro.
http://elblogdeunpoeta.blogspot.com
Me encanta el final del poema, Jesús, le das vida al niño que aún eres y que no quieres dejar de serlo por eso el tigre te acompaña. Bellísima metáfora. e ha encantado este poema. Un abrazo.
Gracias Socorro, ójala simpre veamos la vida con esos ojos.
Ángel-Isidro, gracias por tu lectura y tu recuerdo de Miguel Hernández
Julie, amiga, muchas gracias. Nuestros mejores poemas siempre partirán de la infancia, de eso sabes tú mucho.
Un beso.
Muchas gracias por seguir mi blog. Saludos cordiales.
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