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El otoño ha rendido
las hojas del ciruelo.
Alfombra son de los gusanos.
Una abeja perdida, la última
del verano, renuncia a su canción.
Ciruelo silenciado, desnutrido
de colores y besos.
No lo cortes,
en el tronco la savia
-por dentro- duerme. Sueña
su futuro arcoiris.
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3 comentarios:
Mientras el rosal duerme, el hobre lo poda, esperando el brote de la primavera. Se desnuda el árbol se le cae la hoja, belleza a los ojos,
tristeza en el corazón. Pero el
hombre, el hombre si o si lo poda.
Un afectuoso saludo
Ángel-Isidro.
http://elblogdeunpoeta.blogspot.com/
Una cosa es podar sus ramas y otra cortar su tronco. Demos paso a la esperanza. Gracias amigo Ángel por tu lectura y comentario.
Un abrazo
Ojalá escuche tu voz el labriego... Tristemente vemos cortar cada día esos troncos dormidos, los que vivimos cerca de la tierra, nos duelen sus heridas de muerte. Hermoso tu poema Jesús. Un abrazo.
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