martes, 27 de diciembre de 2011

LA REALEZA DE UN MENDIGO

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Se ha sacudido el polvo del camino,
no le ha construido una urna
ni lamenta la pérdida de aquellos soles breves
que abrazaron su cuerpo.

Se ha sentado al pie y a la sombra
del ciprés que no cede, nunca rinde,
sus hojas a un vano y futil viento.

Sabe que no hay más trono ni gloria
que el dibujo con que signa su frente
esa nube que pasa.

Ha cerrado los ojos y sonríe
y brinda en soledad con un vaso de agua.


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2 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Él es sabio y tú sagaz para contarlo con esta sutilidad.

Jesús Aparicio González dijo...

Gracias Amando, feliz salida y entrada de año.